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Manara

Hugo Pratt

Horacio Altuna

Al Capp

Will Eisner

Carlos Giménez

Ventana Abierta

Cómics 1998

Los dientes del perro muerto.

"En uno de sus primeros poemas los apóstoles sienten repugnancia por el cadáver hinchado de un perro, pero Cristo es el único que se maravilla de la blancura de los dientes del perro muerto"

(Bryan Boyd - Vladimir Nabokov, los años rusos)

 

"El cómic actual se encuentra en crisis", esto es lo que los aficionados al cómic podemos leer y oír frecuentemente por estos días. Hay quien dice que las historietas están muriendo, incluso que han muerto.

¿Esto es así?

Primero deberíamos preguntar qué entendemos por cómic, ¿La industria? ¿Cierto género de cómics? ¿El cómic experimental? ¿El llamado "cómic adulto" de los '80? Creo que un poco de todo.

Jeff SmithEl cómic puede abordarse desde todos estos perfiles, y todos ellos se relacionan. El perfil más importante de todos, es para mí el estético, como en todo arte. Creo que en el arte la forma lo es todo, incluso el contenido. Contenido y forma son inseparables uno del otro, son dos caras de la misma moneda. Como género, y en un sentido estrictamente estético, el cómic posee marcos, referencias y límites. Se puede actuar dentro o fuera de ellos, pero estos límites son los que le dan identidad como género mismo. Quiero decir: la historieta no es pintura, no es literatura, no es poesía. Se rige por otras pautas. Creo que es obvio que hoy en día nadie puede sostener la "pureza" de un género ni siquiera en broma, no es eso a lo que apunto.  Puede haber poesía en un cómic, una viñeta puede ser tan potente como un cuadro, una historia puede estar bien o mal narrada, y su estilo ser tosco o atrapante, pero estos atributos emergen sin necesidad de tratar las viñetas como cuadros ni de escribir bloques de prosa en caligrafía de cómic, aquí esos medios cumplen otra función. Narrar una historia o una experiencia valiéndose a veces de palabras y siempre de imágenes. La historia puede no ser una historia clásica de introducción-nudo-desenlace, incluso puede contar nada (Moebius dibujó capítulos de "Arzach" en los que no había guión lineal, sino imágenes aparentemente desconectadas, pero todas esas viñetas miradas sucesivamente narraban, sucedían, cosa que en un cuadro o en una poesía no necesariamente debe ocurrir.) Creo que es en este sentido en el cual el cómic se mantiene vivo y permanece, siempre cambiante, siempre nuevo, porque "comic" es solo una palabra para nombrar muchísimas tendencias dentro del género, cada una de las cuales evoluciona e incluso muere dentro de la gran corriente de este arte.

Viñeta de Charles BurnsPara nosotros, hispanohablantes, la crisis del cómic muchas veces significa la merma del mercado, la lenta desaparición de revistas que nos mantuvieron siempre con la sensación de que siempre algo estaba pasando, me refiero a los lectores de COMIX INTERNACIONAL, CAIRO, CIMOC, EPIC, 1984, ZONA 84, en España, o la mítica FIERRO en Argentina. Ese tipo de revistas, que mes a mes nos entregaban una variedad de autores, hoy es muy escasa. Quedan los álbumes; las recopilaciones; y por supuesto, los cómics books, el formato americano por excelencia, que se ha extendido por todas partes.

Es cierto que como en todo medio de comunicación masivo, el cómic es inseparable de la industria que lo mantiene. Esta industria ha decaído, luego de aquel gran auge del cómic europeo de los '80, todo se desinfló, quizás con justa razón; en aquel frenesí comercial se publicó de todo, y en muchísima cantidad, bueno, malo, regular y lamentable. Hoy se publica muchos menos. Esto puede ser desalentador para los autores que ahora no tienen tantos canales para llegar con su obra al publico masivo.

Quizá quienes lloren por el cómic fallecido lo estén haciendo por cierto tipo de cómic, el llamado "Cómic de autor", el que inició el boom europeo. Hijo de la escuela francesa de la línea clara (Hergé, Franquin, Jacobs) y que llegó a su mayoría de edad con otra generación de franceses, los "Humanoides Asociados" (el gran Moebius, Druillet, Dionnet) que desde las páginas de "METAL HURLANT" iniciaron la era del "cómic adulto" a finales de los setenta extendida por toda Europa, y que fructificó infinidad de obras y autores. Del otro lado del charco, también había aparecido FIERRO, a mediados de los '80, fué la última gran gesta del cómic en Argentina, la última revista de una especie que había comenzado con legendarias revistas anteriores, y donde se publicó a autores como Pratt, Breccia padre e hijo, Altuna, Trillo, Juan Giménez, la dupla Muñoz-Sampayo. Creo que ese tipo de cómic no ha muerto, porque su calidad lo mantiene vigente. Incluso muchos de estos autores continúan publicando, casi todos en Europa o E.E.U.U. El mismo Hugo Pratt, ya fallecido, ha dejado una obra que es más que suficiente para asegurar su inmortalidad en la emoción de miles de lectores. Pero es cierto que ya no tenemos un acceso a este tipo de obras como aquel que teníamos en otras épocas.

¿En favor de qué, el mercado abandonó este tipo de cómics?

Veamos, hay dos grandes razones:

Una de ellas es el comic U.S.A (que batalla casi exclusivamente desde el género de superhéroes.) y otra es el Manga japonés, que invade el mercado occidental desde la irrupción de "AKIRA" de Katsuhiro Otomo, en formato cómic y peliculas de dibujos animados (animé).

Las dos tendencias son paradigmas del cómic de colección. Alientan el coleccionismo y el seguimiento de series o personajes, la identificación juvenil del fenómeno "fan" y el subsiguiente merchandising (dicho esto sin ninguna connotación peyorativa, nada es tan simple como para mirarlo por sobre el hombro, es decir sin ver). Baste como ejemplo el "Star-System" de los Superhéroes a quienes no dan continuidad sus historias, sino su misma personalidad. Trabajan como estrellas, tanto así que protagonizan series especiales uniéndose a Superhéroes de la competencia en contra de algún enemigo (Team-ups) o se enfrentan a enemigos de compañías rivales de la industria (Cross-overs). Estas colecciones serán adquiridas (obviamente) por los fans de ambas Super-estrellas. El nivel técnico de los dibujantes norteamericanos suele ser bueno (la escuela norteamericana siempre mantuvo su vigor técnico, cosa que no ocurrió siempre con los europeos y mucho menos con los mangas japoneses), los guiones pueden estar hechos con acierto y renovación o al ritmo del febril plazo de entrega, (entrega del guión y entrega del cheque de pago) con lo que no es la calidad lo que importa en estos casos y vemos frecuemtemente ideas repetidas y recicladas hasta el cansancio.

En cuanto al Manga, a comienzos de los '90 irrumpe en occidente Katsuhiro Otomo con AKIRA, una historia de Ciencia Ficción lanzada en película y en cómic, que en Japón ya había sido un éxito desde los '80. Esto abrió las puertas al negocio del manga. Luego vino la ola. Ávidos editores necesitan ahora vender más y más rápido antes de que ellos mismos aniquilen la gallina de los huevos de oro, como lo fué en su época el boom europeo. Obviamente no se detienen a leer lo que publican y así, junto a buenas obras nos llegan toneladas de basura que en Japón se producen a ritmo industrial.

Viñeta de MezzoPodemos decir que sobrevive el cómic erótico, Playboy en E.E.U.U. y KISS en España, esta última especializada en el cómic porno. Este es un subgénero donde el tema mismo sobrepasa al autor, no importa de quién sea el cómic sino lo que vemos en él. No es este el caso del cómic erótico de autores como Manara, Cadelo o Giardino, donde de distintas formas  y en distinta  intensidad el sexo y el erotismo enlazan con campos más amplios, menos profundos (profundos en el sentido de especialización, sabemos que el porno es un género superespecializado), más universales, es decir, la personalidad del autor se impone. Esto también ocurre en el género de Superhéroes y Manga, hay cosas solo para coleccionistas que desean tenerlo todo, pero, en medio de tanto papel impreso, florecen también obras personales y que siguen siendo de "género" sin que ello disminuya su valor.

Spawn¿Qué nos queda entonces? En definitiva nos queda todo. Quizá menos de algo a lo que estábamos acostumbrados, menos revistas, menos producción. Es posible que esto no sea tan malo, siempre ha habido por cada obra maestra, dos toneladas de publicaciones olvidables, en ese aspecto no estamos peor que antes. En muchas obras del cómic actual encontraremos relámpagos de gozo estético, obras de género, imaginativas o experimentales (Jeff Smith con su original "Bone"; Dan Clowes y su extraño mundo: "como un guante de seda forjado en hierro"; los franceses Mezzo y Pirus más americanos que los americanos mismos: "Killers", "Los desesperados"; el horror de Charles Burns, Todd McFarlane y su "SPAWN"). Solo hay que saber ver. Quizá ciertos cómics hayan muerto, pero no vamos llorar por eso, nos distraeríamos de los cientos más que aún están vivos, o nacen a cada momento.  Quizá para algunos el cómic actual se haya convertido en una masa putrefacta, todo depende de como uno lo mire. Aún siendo así, es posible encontrar aún en esa materia deleznable, otra vitalidad, ya sea la blancura de los dientes de ese perro muerto, o moscas de nuevos y extraños colores que emergen de lo aparentemente corrompido.

ALEX SASTAURI

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